¿Por qué México Rocks?

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Comida

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Deliciosos platillos mexicanos
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Lo mejor de México es...

viernes, 1 de junio de 2012

Con el caos electoral parecería que nuestras virtudes y defectos se hacen más notables. Pero como siempre, aquí nos queremos enfocar en las virtudes.

Encontré esta campaña maravillosa, la comparto con ustedes esperando que podamos pasar la voz y escribir lo que tanto nos gusta de nuestro México.

Anden, anden, échenle cabeza y compártanlo aquí. 





PD: ¿Por qué nunca me tocan estas campañas en vivo y en directo? #EsLamento.

Un mercado muy mexicano

miércoles, 28 de julio de 2010


Deténganse antes de pensar en que les estoy hablando de la Bolsa Mexicana de Valores… ¡no! Hablo de un lugar mágico, colorido, IN-DIS-PEN-SA-BLE y delicioso para todo mexicano que se digne de tener bien puestas sus raíces (o haber nacido al menos en los 70's): los mercados.
Cada país tendrá su forma de abasto, pero en nuestro país existe un lugar en donde se puede encontrar de casi todo, desde la fruta de las semana, hasta los mejores remedios para el mal de amores y le última película en cartelera de Estados Unidos (con subtítulos en taiwanés, por supuesto).


Tengo que confesar que antes de vivir en mi actual casa no los frecuentaba mucho, siempre estaba la cadena transnacional que me proveía de todo lo necesario para cocinar en la semana. Pero de un par de años para acá he descubierto que no hay como ir a comprar al mercado. Y no sólo hablo de la materia prima para preparar los sagrados alimentos, ahí también puedes consumir comida recién preparada, además de que la experiencia de mercadito es única.
Ya habíamos hablado de cómo en Oaxaca es indispensable comer en el mercado del centro, no habrá pierde si visitan una ciudad nueva.
No tengan miedo, consuman los alimentos que se preparan ahí, es muy probable que sean súper frescos, incluso en algunos hasta matan a los pollos ahí (aunque suene cruel… ¿alguien cree que el pollo de sus platos nació muerto?).
Más allá del sabor, también está la calidad de los productos: en alguno de los puesto encontrarán justo lo que buscan y en su punto exacto. Si van a comprar fruta y verdura, díganle al señor/señora que los atiende para cuándo lo quieren… no al señor sino a la comida. Es decir: "Me da un melón para el miércoles". Ellos son expertos en calar la fruta, así que sabrán cuál estará madura (en su punto) el día que la quieren.
No te pierdas: los mercados municipales generalmente están bien surtidos, busca el más cercano a donde te ubicas. En la Ciudad de México hay mercados de barrio (bueno, de colonia), que son de las delegaciones. Los más famosos son La Merced y Jamaica.
Y si hablamos de precios también verán que vale la pena invertir en el mercado: flores, regalos, trastos, papelería, hierbas medicinales, abarrotes, especies, peluquería, ferretería, zapatos, chácharas (la famosa fayuca), postres, guitarristas, mandiles, maquillaje, perros de pueblo, carnitas estilo Michoacán, paletería La Michoacana, reparadores de calzado, señor hacellaves… ¡todo en un mismo lugar!
Así que si estás de visita en México o pisas una ciudad por vez primera, no te pierdas este colorido y básico lugar de la vida del mexicano, ¡vale la pena!

Learn how to cook: Buñuelos

jueves, 17 de junio de 2010


Buñuelos or Mexican puffed fritters, typical in my home town: Morelia. 


This is a quite posh version of Buñuelos, you can find all the ingredients everywhere. It is, actually, taken from an English Recipe Book (Mexican Cousine, of course), this is important to be said, because sometimes we translate the recipes exactly but we face one problem: we can´t find those fancy exotic ingredients so popular in Mexican markets. No worries, if you live in England, in the USA, Ireland, Scotland or Australia (or... wherever) you will be able to find everything in the supermarket around the corner.

So... let's begin! Let's be Mexicans tonight!

What you need:
250 grs plain flour

1 teaspoon baking powder

Pinch of salt

I tbsp sugar

1 egg well beaten

2 tbsp melted lard

125 ml milk

Oil

For the syrup:

350 ml of water

4 tbsp sherry

125 g dark sugar

½ cinnamon stick 


Let's cook!
Sift the flour, baking powder and salt into a large mixing bowl. Stir in the sugar and mix in the beaten egg, fat and enough milk to form a soft but not too sticky dough.

Divide the dough into 8-12 pieces with floured hands (v. important), shape each one into a ball, cover with cling film and leave 30 minutes.

Shape into flat cakes and make a shallow depression in the centre of each one.

Heat oil and deep fry the cakes a few at a time until golden brown and puffy.

Drain.

Meanwhile, put all the syrup ingredients to the boil, stirring. Simmer for 20-30 mins. Discard the cinnamon stick and serve the syrup with the buñuelo.

Taraaaaan... READY!!!

Don't they sound yumiie?

Serve with a big glass of milk for supper.

 
¡Buen provecho!


Guacamole bien mexicano

jueves, 29 de abril de 2010

Una de las recetas mexicanas más famosas en el mundo es el guacamole, en sus múltiples versiones. ¿A qué me refiero con esto? Pues que algunos amigos extranjeros me han preguntado que si se le pone crema, que si frijoles (¿¿¿???) y demás chuladas que no sé de dónde salieron.
Entonces les quiero pasar en cortito la forma en que yo preparo el guacamole y no es por nada, pero me queda de rechupete.
Un guacamole latoso 

Ingredientes para un aguacate. Alcanza para dos tragones o para tres moderados. O uno muy hambriento.




1 aguacate “para hoy”, suavecito. No tanto como para que se marquen tus dedos, pero lo suficiente como para decir: ¡este es el bueno!
Un puño grande de cilantro, finalmente picado (y bien lavado).
Un jitomate.
Un chile verde picado. O más, si le guste que pique mucho. Un tip: el chile verde pica menos si se le quita las semillas y las venitas.
Un limón con mucho jugo o dos. Debe de tener mucho jugo.
Sal al gusto (bastante)
Cebolla finamente picada, al gusto (yo esto lo omito, porque no me gusta la cebolla cruda).
Lo primero es sacar todo el aguacate y, con un tenedor, hacerlo puré. Es muy útil ponerle el jugo antes, se facilita el proceso.
Revolver los ingredientes.
¡Listoooo!
Es delicioso en taquitos con tortillas de maíz o en tostada.
O a cucharadas. ¡Que lo disfruten!

NOTA INTERNACIONAL:

Para los mexicanos esto es un limón:

¿Se te antoja una concha de chocolate?

sábado, 23 de enero de 2010

Conchas



Antes de que empiecen de mal pensados, quiero que vean esta foto de arriba: eso es una concha. Hoy, compartimos una receta del buen Ben, algo muy típico para la merienda de hogar mexicano.

¿Crees que es imposible de realizar? ¡Sólo sigue las instrucciones y cuentanos cómo te fue! Les dejo a Ben:

A los mexicanos nos encantan los panes dulces. Una taza de café acompañada con una pieza de pan dulce por las mañanas es casi una institución en nuestro país. En la monstruosa ciudad de México hay panaderías por doquier. Recuredo que cerca del restaurante de mis padres había tres panaderías en un radio de 1 kilometro. La que se encontraba a un lado del restaurante era propiedad de un español que llegó a México en los tiempos de Franco . Lo recuerdo vívidamente porque el tío me atemorizaba. Era un hombre muy grande (o quizá así yo lo veía a esa tierna edad) con una voz de trueno y un genio de los mil demonios, pero el pan que preparaba era siempre de la mejor calidad.

La historia de esa panadería resume la historia del arte de la panadería mexicana. Durante siglos ha sido moldeada con contribuciones de muchas culturas, española, francesa, del medio oriente y hasta china. Hoy (de acuerdo a Jane Milton, quien escribió el libro de recetas Mexican Cooking, The Authentic Taste of Mexico), las panaderías mexicanas se pueden comparar con cualquier europea. Yo nunca he visitado Europa así que no puedo compararlas, pero lo que sí puedo decir es que las panaderías mexicanas, fila tras fila, están llenas de deliciosos panes que son un paraíso para un amante del pan como yo.

Conchas
Lo que más me gusta del pan mexicano son sus nombres, tenemos besos, calzones, cuernos, trenzas, corbatas, pellizcadas, mufins (una reciente introducción del vecino del norte) entro muchos otros. Pero quizá el más popular de todos son las Conchas, un pan redondo con una cubierta de azúcar que por su forma se parecen a las conchas marinas. Cuando preparé champurrado la semana pasada se me antojaron unas conchas por lo que hice una búsqueda en Google y encontré esta receta.

Yo sólo hice la mitad y me salieron 6 panes, muy ricos por cierto. Para la cubierta añadí 1 cucharada de cocoa en polvo para hacerla de chocolate y un poco de canela molida para darle un poco de consquilleo a la lengua. En esa receta se les olvidó mencionar a cuántos grados y por cu+anto tiempo se hornea, así que yo lo hornee a 200° C durante 30 minutos. Sólo tienes que mantener un ojo en el horno para cuidar que no se queme. Y después sólo te queda disfrutarlo con una taza de chocolate caliente o café.


Conchas
¡Buen provecho!

¡Cocinemos! Chilaquiles en salsa de chile guajillo

viernes, 16 de octubre de 2009




Chilaquiles


¿A poco no se ven deliciosos?

Así, inauguramos oficialmente esta sección de cocina, ¡qué rica la comida mexicana!

¿Y qué mejor que tener a un experto que nos diga cómo en cada receta?

Le damos la bienvenida a Ben, experto cocinero que nos enseñará a preparar deliciosas recetas.¡¡¡Gracias por colaborar con nosotros!!!

Arranquemos, pues, ¡cocinemos!

Oficialmente el otoño ya llegó y eso me pone de muy buen humor. Y que mejor manera de empezar un día nublado otoñal que con un desayuno de campeones. Uno de los desayunos más populares de México son los chilaquiles. Este desayuno es básicamente totopos (pedazos de tortilla fritos) bañados en salsa, verde o roja, y servidos con queso, crema, cebollas y huevos. Yo los preparé la semana pasada con salsa roja de chile guajillo, aquí les dejo la receta para este desayuno para la cruda, ¡jaja!

Guajillo peppers
Chilaquiles con salsa de chile guajillo

Los ingredientes:
  • 2-3 chiles guajillos, sin semillas y remojados por lo menos 5 minutos en agua hirviendo.
  • 2 tazas de tomate picado
  • 1/2 cebolla
  • 3 dientes de ajo
  • 1 cdita de comino
  • 2 tazas de caldo de pollo
  • sal al gusto
  • 6-8 tortillas, cortadas en cuartos y fritas u horneadas a 175°C hasta que estén crujientes.
La preparación:
  1. Licuar los chiles, tomate, cebolla y ajo.
  2. Verter la sasa en una cacerola sobre fuego alto. Calentar hasta que suelte el primer hervor.
  3. Reducir a fuego medio y agregar comino y caldo de pollo. Dejar que hierva otra vez, reducir a fuego lento por 10 minutos. Sazonar al gusto.
  4. Servir los totopos sobre el plato y verter salsa sobre ellos. Dejar que las tortillas absorban un poco de la salsa antes de servir. Servir los huevos al gusto, crema, queso, aguacate, cebolla o cualquier otro ingrediente con los que se quieran servir los chilaquiles.
Chilaquiles

¡Buen provecho!

PÁTZCUARO DE MIS AMORES (UN VIAJE AL PASADO II)

lunes, 10 de agosto de 2009


Retomando un poco nuestro viaje por tierras purépechas, estamos de camino a Pátzcuaro después de haberle dedicado un par de horas de nuestro día a Tzintzuntzan, el que con sus Yácatas nos dio la bienvenida a estos territorios.

Mireya, Sean y yo sólo pensábamos en ingerir los sagrados alimentos del día, así que al llegar a la ciudad lo primero que hicimos fue buscar un lugar donde sirvieran “menú” o, como se conoce en México (si eres de España, favor de creerlo) “comida corrida”, el cual generalmente incluye sopa, pasta o arroz, guisado, tortillas y agua; a veces (y si te portas bien) hasta postre; todo por una cantidad que puede ir entre los 25 y los 70 pesos. Encontramos un restaurantito justo en la calle que comunica las dos plazas más famosas del lugar. Nuestro amigo anglo-japonés se lanzó a la aventura y pidió lo mismo que nosotras: Sopa Tarasca, arroz, pollo con mole negro y flan (de cajita). El primer platillo es una mezcla entre sopa de frijol y de tortilla, con chile negro seco, crema y quesito desmoronado, ¡un manjar! De lo demás, ni qué decir, comimos tanto que tuvimos que caminar mucho para bajar el festín.

Ahora sí, bien servidos, nos dispusimos a recorrer los callejones, peleando de vez en cuando con ráfagas de lluvia. No sé porqué asocio Pátzcuaro con lluvia y amor, romance y muerte. Tal vez sea porque el clima es húmedo debido a su cercanía al lago, o porque aquí me re-enamoré de mi ex (al final no muy efectivo el pueblo), quizá porque en celebraciones de Día de Muertos no hay otro lugar en la Tierra mejor que Pátzcuaro para acercarte al mundo del culto a la muerte.

Estas tierras son un no tan silencioso testigo del pasado, mirando hacia el presente. Sus calles empedradas o pavimentadas, con edificios de estructura idéntica, blancos y marrón, con tejados en triángulo, con letreros lo menos llamativo posible, le dan la bienvenida al visitante.

Caminamos hacia la plaza Don Vasco (nuevamente Vasco de Quiroga se nos mete entre los pies) y nos sentamos en una de las grandes bancas. Por ahí un siriusfem, patzcuarogrupo de jóvenes le regalan al curioso (propio o extraño) la danza de los viejitos. Los niños miran atentos, sonriendo y tal vez creyendo que sí son ancianos los que bailan. Vendedores hippies ofrecen sus artesanías, sus joyas hechas con piedras extraídas de quién sabe dónde o cachivaches antiquísimos. No falta la señora que quiere que a fuerza le compremos alguno de sus manteles o carpetas, o la que quiera que Sean sea todo un macho, de esos de las películas de Jorge Negrete (con todo y sus ojitos rasgados) y nos conquiste, a las dos, con una rosa (para cada una, claro está). El vendedor de globos no puede faltar y el niño que hace berrinche para que la mamá le compre uno (¡de Pokémon, de Pokémon!) tampoco.

Visitamos el centro de atención turística y no sirvió de mucho. Nos metimos en algunas de las casas que rodean la plaza y sus patios centrales, coronados por arquería y macetas, nos hicieron enamorar aún más del sitio. La Casa de los Once Patios (de los cinco patios, actualmente) también es un lugar mágico. Entre artesanías, telares a la vieja usanza y rincones románticos disfrutamos de visiones del pasado mientras la lluvia coartaba nuestros ánimos de seguir caminando.

Cuando por fin el cielo se cansó, salimos por la calle que lleva directamente hacia la Basílica de Nuestra Señora de la Salud y que es uno de los caminos más bellos del mundo. Las iglesias con su apariencia viejísima y gente cargada de flores, los mercaditos de artesanías y los puestos de gelatinas con rompope nos recuerdan aquellos tiempos que sólo conocimos a través de los relatos de los tíos o abuelos.

La Basílica es grande, alta y es visitada por miles de fieles a lo largo del año asiriusfem, michoacan rendirle tributo y a pedirle a la virgen que les ayude en sus sufrimientos y los alivie.

Seguimos en nuestro recorrido y llegamos hasta la plaza de San Francisco. El extranjero encuentra totalmente “charming” el mercadito en donde las marchantas se pelean por el cliente y el olor a pescado nos hace huir.

Casualmente entramos a la biblioteca pública y nos atrapa. Es hermoso, con su gran mural y su techo altísimo, ¿quién hubiera imaginado un sitio así justo enfrente del lugar más atestado de transporte público, ruido y gritos de los alrededores? Junto hay un tianguis de artesanía que inmediatamente capta los flashazos de la cámara de Sean.

Después, llegó el momento de ir por la famosa nieve de pasta. En el portal Hidalgo sobrevive una de las tradiciones más antigua de la zona, la de las nieves. Hace más de cien años un lugareño, don Agapito Villegas, inventó la secreta fórmula que ha pasado de generación en generación y que ha conquistado los paladares de casi todos los visitantes. Nos lanzamos a la aventura helada y casi lo logramos, sólo faltó un cuarto para terminar el vasito, “demasiado dulce”, decimos.

Subimos al Cerro del Estribo desde donde la vista del lago y de la isla de Janitzio es fantástica. Pero lo que se lleva la tarde es otra cosa. Nos detenemos a disfrutar y algo nos llama la atención; un toro anda suelto cerca de nosotros. Al parecer se siente solo y quiere hacer amigos, por lo que se nos para enfrente y trata de coquetearnos. Lo logra por momentos, pero no nos arriesgamos demasiado y decidimos retirarnos.

Es hora de marcharnos, la luz se está extinguiendo. Nos llevamos un buen recuerdo de la deliciosa comida ingerida, nos llevamos un pedacito de Pátzcuaro en nuestras cámaras y nuestros corazones.

Hemos aprendido que bien vale la pena conservar las tradiciones, respetarlas para al final, poder, todos, disfrutarlas. Así es Pátzcuaro, un lugar donde la tradición no ha muerto… aunque la huesuda “Catrina” nos diga lo contrario.

P.D.: “La Catrina” es la representación de la muerte, es un esqueleto de mujer elegantemente vestida y famosísima en la época de Noche de Muertos. Surgió de la mente del artista mexicano José Guadalupe Posadas.

Deliciosa Oaxaca

lunes, 8 de junio de 2009

Es difícil describir un sitio que no se ha visto por muchos años, pero si pienso en Oaxaca, inmediatamente viene un concepto a mi mente: COMIDA.

Este espacio no es lo suficientemente largo como para hacerle justicia a uno de los estados más ricos del país… porque Oaxaca es Oaxaca.

Esa palabrita con una redonda inicial y una extraña equis en medio evoca sensaciones en mí: barriga llena, árboles hermosos, arquitectura perfecta, pies cansados, amigas tragonas, extranjeros hippies y sol… mucho sol.

Pero sí, para mí, Oaxaca, antes que Monte Albán, sus calles del centro, el gigante silencioso de siglos, las playas (que no conozco), fiestas, barro negro, música… es gastronomía.

Recuerdo las manos morenas de gente sonriente y amable; gente cálida que no acepta un “no” por respuesta (así que si andas a dieta, tendrás que ser muy firme o de plano romperla). Los alimentos son parte del corazón oaxaqueño, se me figura un poco como traer a Tita de Como Agua para Chocolate al siglo XXI.

Aquí se puede gastar como un duque, pero también se puede comer bueno, bonito y barato. Dependerá del presupuesto… aunque yo recomiendo que sin importar lo gorda que esté nuestra cartera, nos demos una vuelta al mercado BJ, Benito Juárez, pues. Ahí es EL lugar para los antojitos regionales. También está La Casa de la Abuela en el corazón de la ciudad, pero es más fresón, no hay como mezclarse con los colores y olores del mercado.

Una buena tlayuda (que es como un sope chilango gigante, o una tortilla gruesa gigante), de tasajo, por ejemplo, es un manjar para cualquiera. O de Cecina, para los menos dietéticos (ajá). Ojo: la cecina en este rincón mexicano es de carne de cerdo enchilada… y el tasajo es carne de res salada (para que no los sorprendan). Sólo que hay que hablarle al estómago bonito antes y después, para que no se nos vaya a poner fifí y a refunfuñar por tanta comida.

No sólo los nombres de los platillos son exóticos, sino que son ricamente sazonados, "especiados"(¿término inventado por mí?).

Las tortillas hechas a mano son enormes, y te alcanza para un súper taco de amarillo, de verde o de coloradito. Y no hablo de las tonalidades, sino de guisos para chuparse los dedos.

Ok, explico de qué se trata.

Son platillos elaborados con carne y una especie de mole o curry. Por ejemplo, el coloradito es carne de cerdo preparado con ajo y ajonjolí, en salsa de jitomate, comillo y chile.

Pero si parece muy condimentado, ¿habrá algún valiente que prefiera un taquito de chapulines con chilito y limón?

Aunque si andamos de antojo más internacional, los lugareños adoran dos restaurantes: El Bar Jardín y el Terranova, ambos en el zócalo de Oaxaca City. Afuera del Bar Jardín siempre hay música: marimba o mariachi, así que hasta para nuestra foto de postal nos servirá darnos una vueltita.

Si queremos salirnos de lo más turístico, las Tlayudas de la calle Libres es una buena opción, sólo que es para echar cenita con los amigos.

Los más aventureros también saldrán satisfechos del tianguis dominguero de Tlacolula, como a 40 minutos de la capital del estado. Es MUY famoso por la barbacoa y el mezcal, por lo que es probable que terminen hasta las manitas, así que habrá que designar a un conductor... ah, caray, ¿y por qué habrían de salir borrachines? Porque te dan muestritas de mezcal de miles de sabores, ¿¡quién podría negarse?! Entonces, como están bien sabrosos y te dan sólo una probadita… y te das vuelo con todos los sabores.

Hay que tenerle respeto al mezcal, por favor.

Por lo tanto,si tenemos sed, es mejor ir por una agua de Casilda… no se me espanten, que los oaxaqueños no son caníbales (hasta lo que sé, al menos). Casilda era una señora que se hizo famosa por sus deliciosas aguas frescas, que se volvieron tradición obligada en Oaxaca. Nomás hay que darse una vuelta al mercado 20 de Noviembre para echarse una (agua fresca).

Demoniossssssssssssss… ¿por qué no he vuelto?

¿Y ya? ¿Esto es todo? No, claro que no. Después les contaré de Santa María del Tule, de Monte Albán y el francés apestoso; de Mitla, los árboles abrazables y el regateo (maaaravilloso) de la tía Chonita (la tía Raquel, pues).

Ah, por supuesto, no podrán faltar las compritas, pues para mí, junto a Chiapas y Michoacán, este es un paraíso de las compritas.

Arggg….Por cierto, ya viene la Guelaguetza, este año el 20 y 27 de julio.

Ya, ya le paro, porque esto se hizo muy largo, nomás no me vengan con pretextos para no visitar y experimentar Oaxaca. Sus paladares lo agradecerán. Y mucho.







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Tips para viajero: Si requieres más información sobre el estado y no puedes esperar a que se publique aquí, visita cualquiera de estas ligas:

Más seria.


A dónde ir ya estando por los rumbos.


Todo para el turista que va a Oaxaca.


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Sobre el video:

Producido por Industria Film Studios, es el promocional del estado de Oaxaca de 2009.
Fue dirigido por Willy Sousa, quien me dirigió en aquel famoso Cinemiuto donde la hago de monja y que nos otorgó todos los permisos para que difundamos su magnífica obra.

¡Gracias Willy!
¡Gracias Carlos!
¡Gracias Tarus, por la asesoría!

¿Cómo comemos los mexicanos?

lunes, 1 de junio de 2009

Chom chom


Viendo uno de los maravillosos programas de Anthony Bourdain (ya también disponibles en el Canal Once), me vino a la mente un curioso detalle que me remarcaron hace unos años.

Comía con un don cliente recurrente de una greesy spoon donde trabajé. Se me quedó viendo y me dijo “You eat like an American”; “Comes como americana.” Mi cara de signo de interrogación lo hizo reír, pues la verdad es que me imaginé dando un espectáculo troglodita, con salsa hasta el copete y algún diente lleno de cilantro. Pero no, a eso no se refería.


“Los americanos cambian de mano para comer. Primero cortan la carne, utilizando el cuchillo con la derecha y el tenedor con la izquierda, luego cambian el tenedor de mano para llevarse el bocado a la boca.”


Me quedé muda, pero observé lo que hacía. Claro, al momento de hacerlo consciente me hice bolas y ya no sabía cómo se utilizaba el tenedor, el cuchillo y mucho menos la cuchara, por lo que tuve que recurrir a los palillos chinos… con esos no hay nada que cortar.


Con que así comemos los de este continente…. ¿será?


Mientras investigamos cómo comen ustedes yo les diré que yo lo hago con las manos. No, otra vez desechen la imagen de Lata como orangután, pero no me imagino comiendo un taco con cubiertos… o no ensuciándome al echarme una súper tostada, a la michoacana.

Ah, las famosas tosatadas michoacanas.


Les juro que escribiré de otra cosa a parte de mi tierra, pero, sorry, ahorita es inevitable, sólo viene eso a mi mente.


Resulta que el día de mi cumpleaños organicé una comida para el festejo. El platillo principal sería la muy socorrida (y facilísima) receta de la básica tostada de jamón. ¿¿Qué quéeee?? Ash. Las únicas que conocíamos el suculento manjar éramos las morelianas… ¿qué nunca las han probado?


Al parecer no.


Las tostadas de jamón, son muy parecidas a las enchiladas placeras… sólo que en tostadas… y con jamón. Je.


Y porque México Rocks también por la tragazón (si no, véanme la lonja), aquí les comparto la receta de las famosérrimas Enchiladas Placeras Michoacanas… según mi amiga Lud.


Enchiladas Placeras para principiantes


(Si no entiendes qué demonios es una enchilada, clickea aquí para ver la explicación en otro sitio).
.
Salsa


Ingredientes:


¼ de kilo de chile guajillo. (si no sabes cuál es… pregúntale a don tendero en el mercado).
2 o 3 clavos de olor (dependiendo del tamaño)
1 pizca de tomillo
1 chorrito de vinagre de manzana.
Aceite, el necesario.

Forma de preparación:
Hay que lavar, abrir y desvenar los chiles (desvenar = quitarles las venas y las semillas). Pásalos por aceite a una ligerita dorada. Ponlos en un recipiente con agua caliente, para que suavicen.


Cuando estén suaves, licua el chile con algo del agua del recipiente y los demás ingredientes. La salsa debe de quedar espesona, pero es una salsa, no olvidar (ni agua, ni batido).

Ahora, hay que sofreír la salsa. Agregas sal cuando suelte el hervor y deja que se sazone.


Ahora sí… Las enchiladas.
(Yummmie, y yo que no he comido. Ejem.)

Ingredientes:


Tortillas de maíz.
Una pieza de pollo por persona, frita o cocida.
Papa y zanahoria en cuadritos, cocida y sofrita.
Crema.
Queso fresco desmoronado.
Rajas de chiles en vinagre.
Aceite.

Forma de preparación:
Tanto el pollo como las papas y las zanahorias tendrán que ir a nadar un ratito en el aceite caliente, sólo una pasadita. Luego, otra por la salsa. Que queden tan dorados como tú quieras.


Pasa las tortillas de maíz en un poco de aceite caliente y después sumérgelas en la salsa, que se cubran bien. Esto es sólo una pasada, ¡no queremos que la tortilla se deshaga!


Ahora, pon en un plato, y rellena con quesito fresco desmoronado. (Arggg, ¡¡¡¡quiero comerrrr!!!). Prepara unas tres o cuatro por persona (depende del hambre).


Por otro lado, escoge una pieza de pollo frito o cocido (recomiendo frito, aunque eso añade calorías), que previamente has pasado también por la salsita, recuerda, y coloca junto a las enchiladas.


Sobre las enchiladas, agrega las papas y las zanahorias, luego salsa y queso… y, como cereza al pastel, chiles, hartos chiles en rajas.


Opción para valientes: agregar lechuga rallada y cebolla.


¡TAAARÁAAAN!



Es usted todo un michoacano.


Ah… las famosas tostadas de jamón.


Aquí es más fácil, porque la salsa sólo se ocupa para sofreír las papas y las zanahorias.

Cómo se preparan:


Toma la tostada, embarra un poco de frijoles refritos, si tienes a la mano. Luego coloca una rebanada de jamón, que puedes sofreír también en la salsa.


Luego, hartas verduritas (papa y zanahoria), queso, crema y chiles.


Esas, señores, son las tostadas que nadie conocía el día de mi cumple. Ok, ok, para mi fiesta fueron mucho más sencillas… no se quejen.


Experimenten, inviten a sus amigos… ¡y no olviden las servilletas!


Ah, un último tip: si andas ligando, mejor considera cualquier otro platillo. Es muy probable que con este se pierda el glamour.


Enjoy!!